viernes, 12 de diciembre de 2014

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Hay una pregunta que tengo que hacerme, estoy sintiéndome como un pedazo de mierda, espero el cambio del semáforo. Claro, esto que digo no me pertenece, eso es de un relato de sam pink, pero ¿importa? digo, no me siento yo mismo como un pedazo de mierda mientras espero el cambio del semáforo. Hay tantas cosas que debo decirme, tantas. Me odio completamente, no lo entenderían. Esto es una confesión, es patética y terrible. He tomado tan solo un par. No preguntes. Sucede que llevo un par de semanas durmiendo solamente cuatro o cinco horas, estoy acabado. La última vez que fui a orinar lo hice con sangre, lo que faltaba. Hay más, lo sé, pero cómo lo explico.

El semáforo cambia, cruzo rápido. No tengo prisa ni nada por el estilo, simplemente me gusta caminar rápido. Me siento idiota caminando lento porque me veo como una de estas personas que camina lento y que estorba a todo el mundo, ellas ni se dan por enteradas. Malditos viejos, casi siempre son viejos que ni pueden andar. Es molesto. Camino deprisa y entro a la biblioteca porque quiero hallar un par de libros para leer en los próximos meses. Pero, ¡qué idiota!, lo que necesitas es un empleo, un maldito empleo. Busco libros... ¿Por qué buscas libros niñato infeliz, ah?

Cuando escribo debería lograr destruir el discurso, que se destruya así mismo. Odio las personas que hablan demasiado, esas personas no son de confiar, son terribles y casi siempre andan repitiendo lo mismo. Odio a ese tipo de personas. Por eso quisiera que estas palabras se anularan así mismas. Claro, estas palabras tampoco son mías, son de des forest, pero, ¿importa? si es lo que siento ahora y lo que quiero decir, ¿no todo es un maldito plagio? ¿No plagió shakespeare? ¡Vamos!, hasta el más grande.

Realmente lo que me molesta es sentirme solo e inútil, ¿por qué tan solo y tan inútil? Debes hacer algo con tu vida. Dios. Algo, si lo supiera. Hace tres días vino a visitarme marcela. No nos veíamos desde que nos graduamos del colegio, hace diez años, ¡por dios!, diez. No sé qué pensaría aquella mujer, se le ocurrió que pasar a saludarme sería algo lindo. Decepción total. Llevo una vida terrible. Ya no consume drogas, lo cual es tonto porque en el colegio lo hacíamos todo el tiempo. Dijo que no he cambiado, le dije que en efecto no lo he hecho. Nos despedimos como si no nos conociéramos de antes, todo fue tan parco.

Lo que quiero decir, más bien, lo que quiero decirme es que debo dejar esto, debo enfocar mi tiempo en otras cosas. Maldita sea, el libro que busco no está. He intentado no sentirme como una mierda, y allí estoy sentado tomándome un café solo mientras pienso que la vida puede ser mejor en algún momento en el futuro, algún día tendré mi revancha, pienso. Revancha no significa nada distinto a ir de fiesta. Mientras voy en el autobús de regreso a casa pienso en esto, hago de cuenta que me he ganado la lotería, compro una finca con piscina a las afueras de la ciudad, no, la alquilo, no, la compro, e invito a los amigos, a todos, que son un puñado pero que están lo bastante lejos como para no venir si no les costeo el viaje. Así que invito a mis amigos, la lista es reducida, la amplío, eventualmente pienso que talvez algunas personas pudieran simplemente pagar la mitad del coste, yo pagaría la otra mitad. También pienso en mujeres voluptuosas.

El otro libro está en la siguiente dirección, c360.s... los anaqueles de la biblioteca están a medio llenar, no todos, pero sí algunos. Hay muy buenos lectores en estos lugares, me gustaría conocerlos. Pienso que todos mis amigos son unos idiotas, también pienso que el idiota soy yo, también pienso que todos somos idiotas y soy más idiota que todos, también pienso que soy el único que se preocupa de forma idiota por quienes son unos idiotas. Medito esto mientras hago fila para que registren el libro a mi nombre. Debo 1.400 pesos a la biblioteca, lo cual impide que recurra a la maquinita de autopréstamos y evitar esto. Supongo que las otras personas en la fila también son deudoras. 

¿Cómo llegaste hasta aquí? ¿Por qué piensas tanto en la muerte?... hago preguntas por el estilo. Me siento como un pedazo de mierda mientras espero la ruta de autobús que me devuelve a casa. ¿Qué harás con tu vida? ¿Qué hace uno con lo que odia? Mientras bebo el café leo las contraportadas de los libros que saqué. Una profesora muy amable me ha recomendado algunos para que adelante estudios en políticas públicas y de educación. Dice que es cierto lo que pienso, está totalmente descompensado el programa académico, el cual, para ser una licenciatura en verdad es muy ingenuo y pobre. Es triste. Ayer alguien me preguntó que pensaba de la carrera de literatura. Esta persona quiere inscribirse. Ese alguien ya tiene un título en administración y un doctorado en administración pública. ¿Qué ganas de venir a perder el tiempo con un montón de niños que no saben nada de literatura? Los que saben no están aquí o están estudiando otra cosa. Lee, lee todo lo que puedas y verás, si de verdad te gusta la única preocupación debe ser leer, dije, parecía estarme hablando a mí mismo. Dijo que se leía 17 libros al año, sagrado. Para mis adentros reí. Tal vez por cosas así es que no tengo amigos.


Por lo regular cuando me siento como un pedazo de mierda me acuesto en el suelo y me quedo viendo hacía el cielo. No lo hago inmediatamente lo siento, sino luego de hallar la pregunta que quiero hacerme. Las nubes no me entretienen ni el cielo azul, tampoco lo extraño que debo verme tendido viendo cruzar esas estúpidas invenciones de dios, si fue así. Hallar la pregunta correcta es bastante difícil. Sólo así puedo dejar de sentirme como un pedazo de mierda, no porque no lo sea, sino porque las moscas dejan de volar sobre mi cabeza: ¿por qué no escribes esto?... Esta pregunta tampoco es mía, pero, ¿importa? 
  

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